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Orígenes
Estimados lectores con placer y profundo aprecio a la literatura los invito a descubrir mi blog Café y escrituras con humo, un espacio donde la literatura respira con una libertad genuina, y donde cada cuento, relato o poema está tejido con esmero, ofreciendo mundos y personajes que buscan resonar en el alma.
Es un rincón de lucidez y libertad de expresión, donde no existe censura ni rechazo, (ni de editoriales ni de fanzines) sino un llamado sincero a explorar juntos las profundidades de la imaginación y del pensamiento. Los textos son gratuitos y siempre bienvenidos a nuevos ojos, con la esperanza de que encuentren en ellos una chispa de inspiración o reflexión.
¡Los invito a tomar una pausa, servirse una buena taza de café, y sumergirse en la esencia de cada relato! , poema o artículos de mi autoría o de los escritores invitados.
A continuación, dejo el índice del contenido:
- Artículo sobre José Lezama Lima
- Artículo de Pilar Alvarez sobre Zygmunt Bauman
- Upanishad
- Patricip Porn
- Poesía Enrico Diaz Bernuy | Numen | Un poema de exilio y trascendencia, donde la soledad se funde con la luz y el viento. Entre imágenes cósmicas y paisajes íntimos, evoca el amor, la memoria y la eternidad.
- Poesía Enrico Diaz Bernuy | "Los cinco fuegos del artista" es un poema que explora la esencia de la creación con intensidad y simbolismo. A través de cinco cantos, reflexiona sobre la madurez, la entrega, la soledad, el hogar y la fe. Una obra que ilumina el proceso creativo con imágenes poderosas y profundidad filosófica.
- Poesía Puzle de Enrico Diaz Bernuy | Un poema con una propuesta lingüística inédita, que explora desamor, transformación y sombras del alma, invitando a una profunda reflexión sobre la desconexión humana.
- Poesía para Armar !! "Descubre Poesía Puzle, un método único e innovador que redefine la poesía. Cuatro formas de lectura, un mismo poema, múltiples interpretaciones que te transformarán."
- VIDEO: Poesía la Tormenta oculta de Enrico Diaz Bernuy
- VIDEO: poema Enrico Diaz Bernuy
- VIDEO: Poema, "Dardos a un sueño" de Enrico Diaz Bernuy
- VIDEO: Poema, "Para olvidarlos" Enrico Diaz Bernuy
- Relato: El legado interior | Enrico Diaz Bernuy
- Poema Enrico Diaz Bernuy
- Poema de Pablo García Baena
- Junio, poesía de Enrico Diaz Bernuy
- Poesía en Pandemia de Enrico Diaz Bernuy
- A mixta oscuridad, poesía de Enrico Diaz Bernuy
- Cuento: Tridente Luminoso
- Escritos sobre creación
- Poema, Gratitud.
- Cuento: El TAROT AMUN
- Relato: El hundimiento para la claridad
- Reseña al libro del poeta Pablo Pineda
- Video poema en el día Mundial del Agu
- Radio Arinfo . Argentina
- La felicidad del impersonalismo (cuento)
- Cuento: Marta !!
- Melodía y Verso de Enrico Diaz Bernuy
- Un poema del libro "A mixta oscuridad"
- Cuento: Subtecaviar !!!!!
- Robo a una Biblioteca | Un hombre desilusionado, marcado por el legado de su madre y sus propios demonios, se sumerge en el crimen. Su destino se entrelaza con un audaz robo a la Biblioteca Nacional de Perú.
- Cuento: Los sentimientos de Leonardo Dávila y sus futuras canciones
- Prosa: El legado | Trata entre la música culta y el arte visual, alguien lucha contra la herencia familiar y el miedo al fracaso. Un cuento sobre rupturas, silencios y la inevitable llamada del arte.
- Una historia sobre tortugas
- Un cuento sobre la soledad y un parque...
- Prosa: Pisos de la distancia.
- Plenitud silentum
- Ficciones sobre zapatillas
- Narraciones sobre el arte contemporáneo y misterios
- Artículo de Bruno Cueva Villafuerte | Descenso al bosque de Arges
- El endoesqueleto T800 | Cuento |
- Beso a la Venezonala !! Narra la caída de dos hermanos venezolanos en la delincuencia limeña. Entre seducción y extorsión, explora dilemas existenciales, desarraigo y filosofía plutarquiana, con tintes eróticos y la crudeza de un joven peleador callejero.
sábado, 14 de junio de 2014
miércoles, 11 de junio de 2014
EL ROMANTICISMO EN LA POESÍA CASTELLANA
La Fundación BBVA Continental tiene la digitalización de la tesis de bachillerato de César Vallejo, cuya versión original fue restaurada recientemente por la Universidad Nacional de Trujillo. Pueden descargarla aquí ---> http://goo.gl/n5A6mW
(un hallazgo vía Copy Paste Ilustrado)
martes, 10 de junio de 2014
Decálogo de Rodrigo Fresán para empezar a escribir algo que se supone será una novela
Rodrigo Fresàn.
AA
1. Avisar a mujer e hijo que uno sale de viaje y que no sabe exactamente cuándo regresará. Pero que -en cualquier caso y por cualquier cosa- estará siempre en otro planeta cercano, en la lejanísima habitación de al lado. Y que no hay problema alguno en ser interrumpido. Quiéreles mucho, te quieren mucho.
2. Asegurarse -droga dura pero líquida- de que hay (latas, de ser posible) acopio suficiente de Coca-Cola. Hay. Tener, además, título: el título es como el ancla descendente de la novela o el garfio al final de la soga con la que se escala. Además, tener título es indispensable a la hora de responder qué es lo que se está escribiendo. Ayuda, también, tener primera y última frase. Recitarlas una y otra vez hasta creérselas frente al espejo del baño, en noches de tormenta. Last but not least: busca y encuentra un buen editor al que respetes y que te respete. Si ya lo tienes, cuídalo mucho: no abundan, y están en extinción. WARNING: todo lo dicho acerca de los editores es igualmente aplicable a los lectores.
3. Volver a preguntarse qué es o qué debe ser una novela. Preguntarse si alguna vez se escribió una novela-novela. Responderse que sí, una vez. Se titula Esperanto pero surgió toda de un sueño, como si se la dictasen, y la terminó -sin esfuerzo ni duda alguna- en apenas una semana, a razón de un capítulo al día. Cada uno de los siete capítulos (más una coda-ritornello) lleva el nombre de un día de la semana y punto y final. Pero a día de hoy (y, seguro, por siempre) aún le cuesta pensar o creerse o convencerse de que esa novela -la más rigurosa estructuralmente entre las suyas, su novela másnovela- la escribió él y no le fue, apenas, concedida por algún poder misterioso.
4. Rezar y desear y cruzar los dedos para que vuelva a sucederle lo que cuenta en el punto tres de este decálogo. No, no solo no volverá a sucederle NUCA sino que, desde entonces, nada es gratis y todo don tiene su cláusula en letra pequeña, cada vez le cuesta más escribir, cada vez escribe más despacio, cada vez piensa más lento y -al menos eso espera- más profundamente. Tan profundamente que suele casi ahogarse una vez al día. A propós, párrafo del libro que casi esta terminado en estos días siendo casi la palabra clave y operativa: "La Chica añade: Además pega muy bien con eso que él decía sobre el modo en que cambió su método de escritura y su estilo. Eso de que al principio, cuando empezó a escribir, se limitaba a esperar a que las ideas le llegasen ya formadas, como pasajeros, en la punta del muelle; y luego, más adelante, la dificultad y desafío y duda de tener que ir a buscarlas mar adentro y de alquilar un bote y remar y ponerse el traje de buzo y descender a arrancarlas a las profundidades como restos de un naufragio para armar, ¿no?”.
5. Aguantar la respiración todo lo que se pueda ahí abajo. Tener claro que, con el paso de los años, uno ya no es el que era y flota distinto y nada estilos a menudo no aceptados o comprendidos por guardavidas y socorristas y salvavidas. Sí, de acuerdo, de lejos puede parecer que uno agita desesperadamente los brazos y pide ser rescatado. Pero en realidad está nadando, flotando, escribiendo.
6. Releer abundantes notas y convulsos diagramas con flechas en libretas que -como lo que se escribe al costado de los sueños- no tiene gran sentido pero sí, seguro, su razón de ser y de estar. Como piezas de un puzzlegigantesco que viene dentro de una caja sin imagen de modelo terminado.
7. Establecer qué música se escuchará mientras tanto. Dos clásicos inamovibles: las Variaciones Goldberg en la segunda y última y crepuscular versión de Glenn Gould y Wish You Were Here de Pink Floyd.
8. Coger una agenda o planner y prometerse imposibles números de páginas por día y absurdos plazos de entrega del manuscrito a modificar con excusas de lo más creativas y originales. Nota (im)pertinente: incluyendo a los Diez Mandamientos, nunca has tenido fe en la aplicación, utilidad y funcionamiento de los muchos decálogos literarios que andan dando vueltas por ahí. Y mucho menos -jerarcas vaticanos y popes de la novela incluidos- en aquellos que los enumeran con cadencia de liturgia y credo, como si prestasen un gran servicio a la humanidad toda. (Excepción hecha del muy gracioso Kurt Vonnegut, quien se ríe del todo el asunto con absoluta seriedad.Pero la eventual redacción de un decálogo te parece, ahora mismo, además del dinero que recibirás por ello, una excelente punto de fuga (hasta que, casi enseguida, vuelvan a atraparte) para evadirte sin culpa y con la coartada de haber aceptado el encargo de subir y bajar con las tablas fuera de la ley de este decálogo acerca de cómo iluminar aquello en lo que te encuentras siempre a oscuras y diciéndote que uno nuca es el Dios de su propia obra sino, apenas, el más imperfecto e imperdonable de los pecadores.
9. Mirar mucho por la ventana como si, desde el horizonte (donde toda esa gente actualiza sus perfiles en Facebook, twitea su vida y descarga libros que jamás leerá pero que necesita para justificar la compra de su ebook) fuese a llegar algo salvador mientras se repite una y otra vez, como mantra y consuelo, pero tan triste, eso de "El siglo XIX, la Edad Dorada de la Novela, ya pasó y nunca volverá". Lo que no implica el no retirarle el saludo a todo aquel que, de tanto en tanto, asoma la cabeza para, con modales de notario zombi, firmar el acta de defunción del género, teorizar sobre "la muerte de la novela", etc.
10. Convencerse de que esta vez va a ser la mejor de todas, de verdad, en serio, por favor, ¿sí?
Rodrigo Fresán nació en Buenos aires en 1963 y vive en Barcelona desde 1999. Es autor de los libros Historia argentina, Vidas de santos, Trabajos manuales, Esperanto, La velocidad de las cosas, Mantra, Jardines de Kensington, El fondo del cielo y, próximamente, La parte inventada.
lunes, 9 de junio de 2014
LITERATURA RECHAZADA
En 2005 un joven escritor que nadie conocía envió ilusionado los primeros capítulos de dos de sus manuscritos a nada menos que 41 editoriales y agentes.
Tras la proverbial espera, recibió 20 respuestas. Todas menos una eran rechazos. Una agente literaria había expresado interés, pero sólo en una de las obras. La otra, aunque la reconocía como original, no le pareció lo bastante interesante.
¿Conclusión? Un 98% de rechazo, ya fuera en forma de silencio o, casi siempre, de una carta estándar con motivos educados y sospechosos.
Pero bueno, a pesar del casi unánime rechazo, una agente estaba dispuesta a pelear al menos por uno de sus libros. Cuando llegó la hora de dar el siguiente paso en el proceso, fue imposible.
¿Por qué?
Porque no existía tal joven escritor.
Tras los envíos estaba un periódico, el Sunday Times. que mandó los primeros capítulos de dos novelas que habían ganado el premio Booker, uno de los más prestigiosos del mundo. Una de las novelas era In a free state de V.S. Naipaul, que recibió el Nobel de Literatura cuatro años antes, la otra era Holiday de Stanley Middleton. Le cambiaron los nombres de los personajes, pusieron como autor a un desconocido y las editoriales no sólo no reconocieron ninguna obra, sino que las rechazaron porque no las veían con “calidad suficiente” para su catálogo.
El libro por el que se interesó la agente, por cierto, fue el de Middleton. La escritura del premio Nobel se encontró con un 100% de rechazo por parte de las editoriales.
Mucha gente se lanzó a conclusiones rápidas sobre un experimento que podría matizarse hasta el infinito. La más sonora de ellas era que las editoriales y los supuestos expertos en el tema, no son capaces de reconocer una buena obra cuando la tienen delante.
Aunque obviamente hay parte de razón, no creo que el tema sea tan simple. Para empezar porque, como en muchos asuntos, a lo mejor partimos de supuestos equivocados y así es imposible encontrar conclusiones correctas. No sé muy bien por qué alguien cree que una editorial busca la calidad necesariamente. Una editorial es un negocio y como tal lo que quiere es vender e intenta ojear manuscritos que vendan. Si hoy día las editoriales pudieran volver al pasado sabiendo que 50 sombras de Grey iba a ser el éxito que fue, todas las grandes sin excepción pujarían por el manuscrito. Y no es algo necesariamente malo ni bueno, no hay por qué juzgarlo, es lo que hay.
De hecho, el experimento del Sunday Times se ha dado una y otra vez. Doris Lessing pensaba que le publicaban porque ya se había hecho un nombre, dando igual lo bueno que fuera lo que escribiera, así que para una de sus obras probó a enviarla bajo pseudónimo. 100% de rechazos fue el resultado.
Cuando Stephen King probó a ser Richard Bachman, vio que nadie le valoraba ni vendía, lo mismo pasó con J.K. Rowling hace poco. Publicó un thriller haciéndose pasar por un autor desconocido. La crítica fue benévola con el libro, pero apenas vendió nada. Cuando un periódico descubrió por casualidad quién estaba detrás (se supone que les mosqueó que un desconocido tuviera el mismo agente que Rowling) el libro se convirtió, en menos de veinticuatro horas, en número uno en ventas. Y todos cantaron las alabanzas.
El caso más sangrante de estos experimentos, el que más corroboraría esa explicación simple, ocurrió en Francia.
Claire Chazal es una presentadora de noticias francesa que, además, es una celebridad en su país y escribe. Con su novela La institutriz, publicada por la editorial Plon, tuvo un enorme éxito y fue el libro de la temporada que todo el mundo leyó. Pero la revista Voici decidió comprobar qué pasaba cuando cambiaban los nombres de los personajes y de la autora, dejando la historia tal cual. Pues lo que pasó es que todas las editoriales a las que enviaron el manuscrito no sólo no lo reconocieron, sino que lo rechazaron porque no merecía la pena.
Y por si se lo está temiendo, la respuesta es sí, una de las editoriales que la rechazó era Plon, que no reconoció a su hijo favorito cuando lo tuvo delante y además pensó que no valía. Nadie vio supuesta calidad literaria, ni potencial de ventas y una ni siquiera vio que ella misma lo había publicado.
Como en muchos temas, no tengo clara la moraleja de todo esto y no sé ni si la hay. Las conclusiones que son rápidas y simplistas, sobre este asunto y cualquier otro, me parecen superficiales y cortas. Pero son historias interesantes. Decir lo que pienso sobre el tema, matizarlo y todo eso, me ocuparía demasiado. Me quedo con las historias, que son curiosas, y que las conclusiones las saque cada uno.
martes, 3 de junio de 2014
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