***
Por Enrico Diaz Bernuy
El cachorro le dice al lobo:
—Si no tienes decencia; estás perdido—.
Todo lo que escribas con tus uñas serán eructos nomás.
Un sapo escuchó y preguntó: ¡¿cuándo te transformas en algo así, o tomas esa decisión?!
—Cuando decides venderte.
Sí, me refiero a tus valores. Aquellos que pregonan o los que alardean, (algunos). Por su puesto que hasta el momento muchos persisten. —Pero todos saben quién es quién en estos pantanos—.
Misma realidad que se da en cualquier esfera desde los gobernantes de la montaña o hasta el último de la fila del inhóspito acantilado.
De pronto, la lluvia empieza a dejar sus primeras caricias.
El lobo para la oreja, mira con más atención y escucha lo siguiente. “Ahora usted me dirá por qué te escandalizas o te causa motivo de comentar” … Muy simple, porque yo si me leí o releí algunos libros de ese animal. Todo apuntaba a que su próxima obra lo ponga entre los más altos nombres de esta vegetación. Sin embargo, ante esta circunstancia, si hay algo que agradecer al destino; que jamás he conversado frente a frente con él. Eso si hay que agradecer. Siempre estuve libre de su Tufo.
—El cachorro cuando terminó de decir eso, pasó la saliva con agrado—.
Ya vez, ya sabes qué pasa cuando te vendes, lo pierdes todo. Todo. Y a veces, te conviertes en algo siniestro. Siendo este el caso, ser siniestro y vacío te torna en una condición ineludible para la esencia de tus obras. Pero al final todo cae. Primero se abrazan, se soban, luego caen. Lo repugnante atrae a lo repugnante, no hay otra realidad.
El sapo miró a todos lados… y como no sabía de quién hablaban huyó con sigilo.
Sin ningún reparo el lobo volcó una sonrisa cruel, y en esas circunstancias usó su repetitivo lenguaje peyorativo que se afana. Señalaba con notable desprecio el color de la casaca y la etiqueta. Dijo: ADIDAS. Jaaaaaaa, ja. Jaaaaaaa.
El cachorro le respondió, —¿acaso tú no tienes a nadie en este mundo que pueda hacerte un regalo? O tampoco conoces el emporio comercial que hay debajo de la montaña, aquel que le llaman Gamarrha.
El cielo estalló en relámpagos y todos decidieron olvidarlo todo. Debían de protegerse de algo más importante. Al fin y al cabo, algún día se volverán a ver y quizás ya no habrá tanto diálogo o quizás todo será olvidado.
*** 2***
LOS QUE
BUSCAN UN LUGARCITO EN EL PANAL y el poder de la ETIQUETA/Al día siguiente no
hubo un sol esplendoroso, todos se miraron la cara como si desearan lograr un
lugarcito en el panal, habiéndose olvidado que ellos no eran abejas, la poca
visión ‹‹se imponía innoble››. INNOBLE Y DE POCA VISIÓN (1.1) / (1.2) depravado,
infame y Repugnante. Como la gente no te
conoce, busca ponerte una etiqueta. Que si usas unos zapatos de tal marca…, o si vives en el distrito de
Carabayllo; te cagaste /Si vives en la planicie; te jodiste/.
El único afán es para encasillarte y tratar de
definirte quién eres. Al principio uno puede pensar que solo se trata de una
sarta de acomplejados. “Que, si te
tomaste una foto con fulano de tal, te cagaste”.
Cuando la serpiente calva
dejó de decir esas cosas
dijo: Zeszzzz, Zeszzzz,
Zeszzzz.
…y la poca visión evocó un nuevo paisaje que empezó a repetir en la mente de cada uno de
esos animales. Principalmente a los que les gustaba usar zapatos de tal marca. En especial a la serpiente calva y al zorrito.
…y aunque nadie podía creer esas palabras, solo
como un gran verso simbolista que a todas luces
se imponía con el nacimiento de
ese nuevo día. El sol se encontraba lleno de
dudas como para volverse esplendoroso.
El zorrito se llenó de inspiración por el
silencio y dijo:
Que, si sales en tal lugar, te jodiste. Y así funciona la mentalidad de esa chusma en 28°.- con unos parámetros de percepción que solo denota una innoble y escasa visión llena de falacias y límites incesantes, /a cada palmo o mtrs (.)/ cuesta arriba cuyo origen rinde de un manantial sin esencia. En su verbo flota con mucha soltura; lepra o el escorbuto.
*El sapo en su dicción postulaba
a una pose. Las coordinadas del caso, simples abismos de una resaca configurada a sacar
pecho a decir; yo soy machazo, ¡por si acaso!Solo estoy aquí porque no veo
insectos qué devorar. /Se sentó, sacó
más la pansa y se puso a descansar./
Uno puede insistir que quizás se trata únicamente de una recua de acomplejados,
pero ahora veo que simplemente buscan un lugarcito en el panal. Por otro lado, la
utilidad fundamental de la etiqueta es
para encasillarte, no les gusta la individualidad. En ello tienen certidumbre.
Y si es que te atreves a pertenecer a un grupo o colectivo literario o artístico ya
te ponen inmediatamente en una ubicación. Ellos no aceptan tu individualidad. Léelo
de nuevo, si gustas. La
sombra del cachorro quedó impregnada en unas rocas que parecían orcas
estáticas. Y la palabra individualidad
empezó a ser pronunciada por los demás animales.
Sobre quien seduce esta sombra, sobre a quien
acude el cordón, o mejor dicho: a quién comunica o ata ese cordón…, es en
origen de una sombra fatigada. Fatigada de tanto aburrimiento.
“Nadie más puede estar
tan aburrido que
un zorrito de patas largas y escuálido”.
Menciones que están tan lejos a tu condición o
la proximidad de la más dulce de las sonrisas que para él, quizás solo sean simples
garabatos del amparo de su conmiseración fingida, o al amparo de su hipocresía
más allá de cualquier reseña.
En el preciso momento de la hipocresía un
linaje etéreo lo tiñó todo con las sombras de unas alas extendidas de una aves
“negras y picudas” Dejó algo lacerante
entre todos nosotros. Quizás por eso me puse muy memorioso, sabía que algún día diría estas cosas con la
materia de la metáfora estremecedora de las delicadezas sobre un zoológico
de inutilidades en murmullos. Pero el sendero escabroso de luces
proporciona claridad, en por fin reconocer que todos los mencionados son los más
hipócritas. Esta vez si se incluye al sapo de redondos ojos y grandes. A lo
absoluto del mismo limbo que todos comparten por la pasión a la etiqueta o un
lugarcito en el panal.
3
El
zorrito de patas largas con el tiempo y sus fracciones... terminó encontrándose
con alguien que pudo ser lo más parecido a un hermano. Un
hipopótamo que también hablaba, y sabía cómo eran los zorritos cuando se
convierten en zorros. Es como si la vida fuera hecha para convertirnos en algo
de lo cual siempre fuimos diseñados. Comprenderán que la composición cromática
y puntos de equilibro sobre volúmenes es infalible. En especial cuando un
hipopótamo ve en el zorrito también a un maestro y los algoritmos no actúan con
azar.
Hablaban
sobre sus apetitos, sus satisfacciones y finalmente sobre sus aflicciones en
donde se deshojan las culpas o las voces de un sueño… Y aunque sorprenda
que no se hayan dado cuenta que coincidían en muchas cosas, ninguno de los dos
se atrevía a salir de su sitio. El zorrito montado en un tronco áspero y seco.
Mientras que el hipopótamo en las
orillas de un pantano de aguas puercas le proporcionaba confort con sábanas
tibias.
Con
el ímpetu que le caracteriza al zorrito le dijo: ‹‹Tu cárcel no solo es pertenecer aquí sino
tener conciencia de desconocer eso, y así te diseñaron. La conciencia
son los grilletes que te permiten asumir lo que anhelas, para eso están los
nombres o las etiquetas que al final no dicen nada del lugar o del individuo››.
Recuerdo que en
esos momentos el claro oscuro del bosque y los primeros rastros del atardecer
dejaba su pulso con los soplidos del viento… me hizo acordar uno de esos himnos
de tchaikovsky. Además, en esos momentos
ambos seguían conversando mirándose de costado. Como si fueran dos napolitanos
estuvieran en plan de negocios. Se trataba de una conversación fluida y sincera. La fluidez
se impone para que las cosas auténticas se muestren de verdad. Así, y sin
medias tintas. Pero no sé en qué momento
se empezó a acalorar la conversación de parte del hipopótamo, o lo más similar
o en una parestesia que buscara devorar alguno de esos yoes que vivimos hipnotizados.
Por
otro lado, o por tu anhelada fama o miramiento que por fin eructes como una
auténtica imaginaria figura cuya quinta esencia es para usted el profundo
sentido por la autocomplacencia. El zorrito se arrastraba dentro de unas
convulsiones que no lo dejaban estar de pie. (Se reía de sus palabras) Parecía
que el hipopótamo había fumado algo extraño, nadie en su sano juicio puede
tener una dicción de esa índole. Pronunciaba las palabras como si tuviera
tropiezos verbales, pero aun así sus frases eran dichas a una velocidad fuera de
lo normal. Luego
de un rato el hocico del zorro hizo un movimiento como si hubiera sido asaltado
por algo profundo que lo afligía. Sus patas largas las encogió y puso más
atención en el hipopótamo.
***
Sonó algo dentro del tronco
como si se acomodara o se quebrara en la
sequedad del tronco:
¡¡trakats trakats!!
***
El
zorro no buscaba polemizar más, ya estaba cansado de ese juego. Mostró un gesto
en el rostro como si afirmara conocerlo mucho tiempo atrás.
—…“yo
te quiero más cuando estas lejos, sé que es triste, pero prefiero quedarme con la
estima que te tengo a la distancia.
El
hipopótamo sintió que no tenía más recursos para ese argumento.
Luego
de unos instantes, con su verbo acelerado le dijo: A los amigos de verdad son
los que, en algún momento, lo miras pensando; por qué no le rompo la cara, o
cuando te preguntas: por qué lo salvé a que le rompan la cara.
El
zorro lo interrumpió y le dijo:
—No,
los amigos de verdad son aquellos que a
pesar de las diferencias sientes que aún hay algo que te vincula, obvio que no
lo puedes definir. A pesar que pasen años sin verse la cara y descubiertos con
una equidad versada en algo puro.
El
hipopótamo dijo:
—Muchas
veces los amigos de verdad los reconoces no siempre por que los conozcas
durante 20 años. Los amigos de verdad son aquellos que cuando alguien te los
presenta sientes que ya lo has conocido en alguna otra parte. Pero él o ella
estará presente, —y uno mismo no se puedes
engañar—.
Los
amigos de verdad son como entes extraños en donde jamás hubo ningún puto
interés, y al pasar el tiempo compruebas que si sabes que algún día le pasará
algo tu estarías presente.
EL
zorrito le respondió:
—Pero
todos somos tan débiles y a veces eso es una rima medieval. Nuestra verdadera
pobreza se inmiscuye, o mejor dicho, imperan los egos, celos, y en
el peor de los casos, rivalidades. Pero al final te das cuenta que
uno solamente se engaña, por que las verdaderas cosas… las cosas más
importantes de esa insulsa visión de individualidades es la ruta de un
boomerang hacia el vacío.
…por otro lado
*****A
lo lejos la serpiente calva apareció y la maleza repitió su meneo zigzagueante,
y con los vaivenes de sus movimientos para estremecer los contornos de
cada hoja viva o seca. De esta forma avisar con tanta elegancia que existe una serpiente
calva que se va acercando. (La amiga del zorrito)
Y
como si algo se confabulara también aparece el lobo que resultó ser el amigo
del hipopótamo.
***
Anteriormente
todos se encontraban en al montaña, ahora habían descendido a la trabazón y
hallaron el pantano que a lo lejos se veía como dulces acordes sobre un oleaje
detenido y lo real es que lo único que encontraron fue al hipopótamo.
***
—A tu hoja de vida olvidas tus ojos, y la frase profunda
que siempre dice tu mirada; aquel deseo por ser FAMOSO, como aquellas veces que
levantas el mentón para la fotografía, como si dijeras. Por si acaso yo soy
superior a usted—.
Respecto
al tema de la amistad, yo podría aportar que, dentro de las cosas más importantes,
es que en verdad uno ha venido a esta vida a construir cosas con
sinceridad. El punto es que el contorno social de tu amigo, no
necesariamente debe ser tu entorno social. Tu solamente lo quieres a él, él es
tu amigo y ahí termina la historia y esa es una gran
historia. Al menos no necesariamente para poner las manos al
fuego por alguien, por que al final uno a veces no sabe nada.
Simplemente
se trata de mirarte al espejo y saber lo que en verdad sientes por los demás y
esa quizás pueda ser la mejor de las historias y en tal audacia sentirte satisfecho.
El sapo de redondos ojos interrumpió nuevamente para decir
lo siguiente:
Cuando es una dama y ella tenga ojos alargados y
brillantes, o hermoso cuello. Eso es más complejo porque muchas veces uno
termina enamorándose de ella. Recuerden que no abundan las libélulas.
Para que luego se discutan por cualquier tema y termine
todo, y ya no quede de la dulce amistad que había entre ambos. A veces, es mejor
estar constantemente a cierta distancia.
El
sapo de redondos ojos recordó
momentos de lujuria, pero también momentos de bondad. Momentos que ahora en su vida,
digamos en tiempo real, ya no queda más que nostalgias, anhelos enterrados o
desesperanzas. Al fin y al cabo, actuar como rastrero tiene sus consecuencias y
quien a hierro vive… ya saben cómo es el final.
Ser algo aproximado a la libertad de tus
pesadillas o al meollo de tus autosatisfacciones. Pero
lo real es que nadie va por la vida con pinzas, solo andamos con tenedores y
algunos con cucharas, para pinchar o adquirir la mejor opción que uno tiene en
el camino y a veces, o muchas veces, un camino que ni siquiera nosotros hemos
diseñado. Sin embargo, nos provoca “armar y desarmar” a gusto del cliente del
cual siempre somos cada uno lo que uno anhela ser. Entre los anhelos un
inminente impuesto se impone en una jungla de vanidades ubicadas en, un pantano,
de aguas pútridas con escarnios y un linaje de aberraciones y etc. O en troncos secos como si fuera una estepa
imposible de gestar algún rastro de vida o un rostro sincero. Como aquel tronco
donde disfrutaba recostarse el zorrito que ahora logró ser por fin un zorro
aprendiendo a mantener distancia. Por que muchas veces terminemos soñando en
poseer la más bella de las perlas nacaradas en nuestras manos, o en nuestra alma.
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El sapo empezó a multiplicarse con su mirar... |
/continuará/
Por
Enrico Diaz Bernuy
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