Me mostraron la fotografía de una escultura invisible que un artista contemporáneo vende por una suma considerable. Esto me hizo pensar en las contradicciones del arte actual, donde, en ocasiones, parece tener más valor el discurso que rodea a una obra que la obra misma. yendo mas profundo al estado de salud mental, es como si estuviéramos en el mejor de los momentos .
dicho esto, no se compra una escultura, sino una idea respaldada por un certificado que acredita su existencia. Es decir, el objeto desaparece, pero el documento permanece y es este el que justifica su precio. ¿No resulta paradójico que un papel pueda adquirir mayor valor que aquello que supuestamente representa?
No cuestiono que el arte conceptual pueda prescindir de la materia para expresar una idea; lo que cuestiono es un mercado capaz de convertir cualquier ocurrencia en un objeto de lujo, siempre que exista una "firma reconocida" y alguien dispuesto a pagar por ella. eso deja mucho que pensar sobre como va la humanidad...
Cuando el prestigio sustituye al mérito y el certificado importa más que la creación, cabe preguntarse si estamos ante una verdadera experiencia artística o ante un negocio de especulación. Incluso podría prestarse a operaciones financieras dudosas, u oscuras inenciones ....aunque eso tendría que demostrarse en cada caso.
Al final, parece que ya no importa tanto lo que el artista crea, sino lo que el mercado consigue hacernos creer que vale...


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