HAZ ALGO QUE ESTÉS DISPUESTO A MORIR POR ELLO.

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viernes, 26 de septiembre de 2014

Escribir, ya no sentado en la silla.

Cuando uno se imagina a un escritor en pleno trabajo, se lo imagina sentado en una silla, delante de una mesa, tecleando sin pausa las letras de la máquina de escribir (en el pasado) o del ordenador (ahora). Incluso se lo imagina con la pluma en la mano, tomando notas, haciendo esquemas, redactando páginas y páginas, pero siempre sentado, en el mejor de los casos en un silloncito, o al aire libre, pero en general en su despacho.

Ya vimos hace unas semanas que hay gente mucho más original, gente, por ejemplo, que escribe de pie. Y qué queréis que os diga, esos despiertan mi admiración: me los imagino activos, rectos, impetuosos. A los que escriben acostados, por contra -porque también los hay- y salvo caso de enfermedad, me los imagino lánguidos, vagos, y un poquito más despreciables. Aunque después, lo cierto es que entre esos escritores que escribían en posición horizontal, hay muchos grandes nombres. Y que dicen que escribir en la cama puede potenciar el acceso a los mundos imaginarios. ¡Pero qué incómodo parece!

En todo caso, aquí tienes 10 fantásticos autores a los que les gustaba escribir recostados.

Marcel Proust: Lo cierto es que al escritor francés (bastante indolente y melancólico) le pega muchísimo eso de escribir desde la cama, y así lo hacía. Permanecía en la cama hasta bien pasado el mediodía, escribiendo y corrigiendo sus notas, y lo hacía en posición prácticamente horizontal, con la cabeza sobre dos almohadas y el codo apoyado para poder llegar al cuaderno en el que escribía. Además, su habitación estaba forrada con corcho para asegurar su tranquilidad. De hecho pasaba muchas más horas en su cama que en su escritorio.

Voltaire: Se estima que el filósofo ilustrado podía llegar a trabajar hasta 18 horas al día, así que no le vamos a afear que hiciese parte del trabajo desde la cama. Su rutina era así: se despertaba temprano y se pasaba la mañana acostado en la cama, leyendo y dictando textos nuevos a uno de sus secretarios. No se levantaba hasta el mediodía.

Truman Capote: Lo explicó él mismo en una entrevista en The Paris Review: “Soy un escritor completamente horizontal. No puedo pensar a menos que esté acostado, ya sea en la cama o estirado en un sofá y con un cigarrillo y café a la mano. Tengo que estar fumando y bebiendo. A medida que la tarde avanza, me muevo desde el café y el té de menta al el jerez y a los martinis”.

Vicente Aleixandre: Tras ganar el premio Nobel, un programa de televisión sueco quiso grabarlo en su rincón de trabajo, y Aleixandre respondió: “me temo que no va a poder ser, usted me disculpará, pero es que yo escribo siempre en la cama”.

Edith Wharton: En lugar de escribir en su despacho, por las mañanas Wharton pasaban varias horas escribiendo en la cama después del desayuno, e iba tirando las páginas acabadas al suelo sin orden ni concierto, de donde las recogía su secretaría, quién se encargaba de ordenarlas y mecanografiarlas.

Vladimir Nabokov: como ya explicamos en su momento, Nabokov era un tipo versátil, también en sus rutinas de escritura. Lo hacía de pie, sentado o tumbado según el momento del día, como él mismo explicó en alguna ocasión:”Me gusta empezar el día en la posición vertical del pensamiento vertebrado, en un encantador atril antiguo que tengo en mi estudio. Después, cuando siento la gravedad mordisqueando mis pantorrillas, me instalo en un cómodo sillón junto a una mesa normal; y, por último, cuando la gravedad comienza a subir por la espalda, me acuesto en un sofá en un rincón de mi pequeño estudio”.

Ramón María del Valle-Inclán: El escritor gallego solía escribir acostado en la cama, en cuartillas que después fijaba con chinchetas en un tablero para que su mujer ordenara y transcribiera. Pero no solo dormía en la cama, también le gustaba recibir allí sus visitas. Eso sí, su salud no era ninguna maravilla y siguió escribiendo hasta el final, de hecho, se afirma que cuando murió estaba escribiendo en su cama.

Juan Carlos Onetti: Onetti comenzó a escribir acostado a modo de homenaje: “Si mi maestro Valle-Inclán escribía en la cama…”; así que se tumbó y permaneció sus últimos años prácticamente confinado en su habitación, escribiendo entre las sábanas. Dicen que era tan raro verlo de pie, que su perro se sorprendía al verlo levantado y le mordía el pijama para que volviera a la cama.

Mark Twain: Afirmaba que podía escribir en absolutamente cualquier sitio, y así lo llevaba a la práctica. Pero uno de esos sitios era su cama, donde se recostaba con una pipa en la boca y el cuaderno apoyado en las rodillas.

George Orwell: El caso del autor británico es distinto, porque solo escribía desde la cama cuando estaba enfermo. Pero fue tumbado como acabó ‘1984’, cuando ya moribundo, subía la máquina de escribir a la cama para teclear todo el tiempo posible.

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jueves, 25 de septiembre de 2014

-Refugio de la amada-

© Enrico Diaz
Prometo que no te voy a masticar los huesos…  jamás hago promesas,  pero esta vez es  necesario para  cuando me lamas te acuerdes que soy un Dios y tu eres mi elegida. Prometo que arrancaré de ti cada miedo que cavó en tu vida, que armó una muralla con ese pesado  mineral  y con tu mirada y con tus lágrimas. —   ya nadie puede entender  los hechos que ocurrieron la vez pasada que nos vimos. No quiero ser un hombre cuadrado, no más,  ya conozco mi poder y ahora tu recién me estas conociendo…
— ¿Y cuál es ese poder?
El poder de hacer: tenerte, el mismo poder de robar tu mirada y saber que jamás me has olvidado.  Eso es mucho, esto es una divinidad…
—Gracias, es bueno saberlo.  —Su mirada emocionada vibraba, mirando a todas partes.
—Ya no puedes huir, es tarde. Caíste en mis manos…
—Quieres decir: ¿caí en tus garras?
— ¿Crees que estoy jugando, por qué me respondes como hablaras en  una película?
En ese momento la hizo levitar, ella desjuiciadamente feliz tembló de placer. El sudor de sus pechos desnudos parecía una escarcha plateada, —luminosa—. Mientras que él se había convertido en otro ángel. Era un ángel oscuro y sangriento.
Cuando arrancó su piel la sangre no demoró en bañarlo,  formando una  cresta sobre sus cabellos con tentáculos sangrientos en donde algunas entrañas lo estaban coronando por su rostro y sus  hombros, al mismo tiempo la seguía penetrando.
En su corazón habitaba un escorpión y sus ojos eran dos lunas: una llena de amor y la otra llena de odio.
— Por favor, basta. —Aun podía hablar.
Su rostro dibujó una sonrisa horrenda y se empezaron a notar con mayor claridad las escamas grises que brotaban de su piel. Las rallas oscuras que cruzaban por su nariz achatada y sórdida.
—Tus gemidos adornan el espectáculo, agáchate y se escuchará MEJOR…
— ¿Cuando terminaras?  — Dime rápido, RESPÒNDEME…
El proceso de transformación recién comenzaba, EL HIERRO NEGRO DE SU CABELLO LA SUJETABA  AL SUELO, ella no se había dado cuenta que desde el primer momento que había escuchado su voz… desde ese instante ella había muerto, precisamente en el único momento que se sintió Amada.

© Enrico Diaz

domingo, 21 de septiembre de 2014

Del ave que venía a mi ventana. (Poesía por Enrico Diaz)




…tu discurso fue un beso que  arrancaste de mí
 y lo liberaste solamente para que luego no sientas nada.  
Ya no sé de lo lírico de mi voz y tu refugio.
El tiempo suele consumirnos pero contigo lo hizo con más fuerza.
 Y mis artes mágicas fueron acusadas… mi pasión fue envilecida.
 Mis horas en el estudio fue la cruz que se tendió para mí.  Lo único que no pude lograr es una corona de espinas y tus manos mágicas y frías se alejaron como una humareda.
Por lo que sé, ya eres otra, por lo que me das, eres un espejismo y yo ahora soy un asesino de mis propias palabras. Como un mártir que navega  y a la vez arrastra recuerdos…  como disparos a sí mismo. Y cada gota de agua que se agita entre esta marea es una palabra como un beso delicado que se extraña… 
El ave que una vez vino a mi ventana… es hoy  el silencio.
     A ello…, debo decirte que sigo esperando que retomes.
No sé, cuánto tiempo mi corazón  pueda latir de esta manera.  Hasta que reviente y ya no diga nada.  

Decir las cosas sobre nuestras miradas y el eco de este vacío me permite   recordar  al ave que una vez vino a mi ventana.


(Poesía por Enrico Diaz)
© Enrico Diaz



sábado, 20 de septiembre de 2014

Javier Matos Quintanilla

Mientras que algunos escritores RINDEN CULTO a la literatura cuyos motivos  giran en torno al vampirismo o    LA CULTURA SOMBIES, o  casas con espectros fantasmales y demás apariciones extra corpóreo con el ánimo de representar   figuras infernales y preferentemente ya ocupen cierto posicionamiento en el consciente colectivo.   Ante este fenómeno literario  existe en Lima narradores que penetran otra clase de oscuridades y de anatematismos.  Probablemente, más humanos, inspirados en las relaciones familiares y amicales. Ese clamor es resaltado como una honda preocupación que aflora  su trabajo  literario.
JAVIER MATOS QUINTANILLA  es el claro ejemplo con el empleo  de un  lenguaje limpio, bien escrito, que  busca ofrecer al público lector una muestra de la pobreza o mejor dicho: el verdadero infierno que viven los más tristes ciudadanos en donde la ausencia de valores es  "el pan de cada día".   Mientras que el prologuista que es el mismo autor confiesa que su trabajo literario es recogido de los testimonios de sus propios alumnos como historias tan dolorosas que detalla no solamente el dolor y su crudeza en plantearlo. 
Es preciso decir  que el escritor inspiró la confianza  a esos jóvenes  alumnos para recibir tales testimonios. Ello ya dice mucho sobre el escritor.   
Entonces,  la soledad, el abandono, la violencia en contra de la mujer e incluso  la pedofilia son temas que aborda sin la necesidad de un uso poético del lenguaje o trabajar profundas  figuras literarias.
Javier Matos Quintanilla se muestra como un narrador que busca llegar a los más jóvenes para enriquecerlos con experiencias y sucesos que pueden servir como un método de aprendizaje o prevención.   Pero con un estilo literario ciertamente diferente en donde se vislumbra un reflejo de su trabajo en la docencia. El sentido motivacional y educativo genera un aporte, del cual, podemos llamarlo "El novelista de los niños".
Sus libros cuya edición popular de pasta blanda idónea para masificarse y usando siempre el enigmático límite establecido de  54 páginas en cada una de sus novelas breves.  Lo que me deja deducir  que:  de acuerdo al resultado que ofrece la numerología respecto al número 54, usa esa cifra para enfocar su trabajo en  la compasión y la búsqueda de un mundo mejor. - 54 -
«Mismo sentimiento que deseo que logre».


MI AMIGO RICARDO  54 páginas
MARIA INES                 54 páginas
Novela breve. Público escolar.



martes, 16 de septiembre de 2014

«¿Si no soy alguna cosa… no soy nada?»)

¿Qué eres escritor o pintor?
— Soy algo entre escritor y pintor.
— O sea,  eres  nada…
— Ser nada es una negación tajante.
— Ser algo  es una presencia, "sin forma",  pero es una presencia que está  presente.



lunes, 15 de septiembre de 2014

Esgrima Luminosa, libro de poemas.



CÁMARA  POPULAR DE  LIBREROS “AMAZONAS”
36 AÑOS AL SERVICIO DE LA CULTURA Y EL ARTE
Jr. Amazonas 401. BARRIOS ALTOS, EL CERCADO

11 DE SETIEMBRE.
Presentación de mi libro ESGRIMA LUMINOSA -poesía-






 

Quiero expresar toda mi admiración a los difusores culturales.
Está en ellos la persistencia por promover y dar un espacio a quienes estamos iniciando 
en el mundo de las letras.
Ellos que también son
escritores o artistas y su arte lo ponen a un lado para dar espacio a los que comenzamos.






Era una gata pensativa  y su pelaje brillaba como el oro. 
Estaba sentada encima de una banca. Parecía  una espectadora que esperaba el  show  y como siempre soy muy puntual, pude verla.  Sentí su mirada que me decía algo, probablemente me dijo: ¿quien eres?  ¿Por qué estás aquí? 
Yo estaba vestido con un terno oscuro de aquellos que solo se usan en  ocasiones especiales.  Llevaba conmigo mis libros y la redacción hecha  a mano alzada sobre la exposición o mejor dicho el pauteo  de lo que iba a hablar.  
Poco a poco llegaron los escritores, algunos nos reconocíamos con la mirada y el saludo cortes con el movimiento de cejas delataban la distancia que cada uno deseábamos mantener, ahí no más,  brother, ahí no más… 

La gata se incomodó por la presencia del público y sigilosamente se retiró arrastrando su sombra entre las demás sombras.

Finalmente llegó el organizador, un señor llamado Rafael  Altamirano responsable de la conducción y organización del evento. Me preguntó por mi hijo,  ya le había avisado que yo iba a presentar mi libro en exclusiva compañía de él. "Mi adorado que tiene cinco años" y quería estar acompañado de él.
Le expliqué  que estaba con gripe  y con calentura, por eso me encontraba sin él.   En realidad no avisé  a mucha gente  mejor dicho ni siquiera lo publiqué en el facebook.   Mi vida social no es tan abundante y tampoco me esmero para que lo sea.
Asistieron   solo dos o tres amigos muy cercanos vinculados a las letras. Y una amiga experta en fotografía, pero ella no pudo asistir.

A las 5:35  inició a la ceremonia.  Empezaron a recitar poesía.  Algunos señores   declamaban  con todo el estertor sentimental  y sin disimular nada,  conmovieron  en cierto aspecto. Reflejaban lo que en parte son o lo que desean ser y  que no pueden ocultar, otros solo leían pero de la misma manera las palabras  dejaban llegar a uno:    cuestionar o escarmentar.

El frío helaba a todo el público, los niños corrían,  jugaban alrededor del programa cultural, —poético—.   Luego, cruzó un perro y podría jurar que  estaba interesado de alguna manera en lo que estaba ocurriendo, aunque primero mostró bastante interés en jugar con su cola o morderla para ser exacto.  Definitivamente la cultura estaba al alcance del pueblo e incluso de los animales domésticos que se encontraban sueltos.

Dentro de la lluvia de ideas que estuve atravesando recordé  ese pensamiento que  alguien dijo: crecemos de dos formas, con el dolor o el entendimiento.
 Y esta es la tercera vez que presento un libro al público y lo hago solo. Quizás es un acto suicida mejor dicho  un suicido por tercera vez.
 
Presenté mi libro, no llevé hoja biográfica basada en lo que había publicado ni mis estudios, ni mencioné los premios obtenidos. Dije mi nombre y el título del libro que estaba presentado. No dije que era escritor y mucho menos poeta, solo dije el título del libro que había escrito. ESGRIMA LUMINOSA.  Después me centré mucho en la estilística del libro dividiéndolo en dos partes.
La primera parte: unos poemas de índole amatorio en donde convergen las pasiones del enamoramiento y la esperanza enfocada sobre un mundo utópico. 
La segunda parte: poemas sumidos en el clamor,  el naufragio de la soledad como cantos de un espíritu solitario a modo de  antítesis de la primera parte. Eso correspondiente al tema del "fondo".
Referente a la forma del texto en general  señalé las figuras literarias que más veces repetí como el hiperbaton y prosopopeya.  Luego de leer algunos poemas  realcé el sentido hermético de mi trabajo literario como una voluntaria búsqueda en donde uso un rumbo  desbocado a través de un vocabulario esmerado y que mis metáforas se basan en cierto aspecto  por medio de símbolos como  resultado de mi  introspección.


Y como algo anecdòtico… cuando terminó la ceremonia y todos nos estábamos retirando la gata se había echado  en lo alto de la biblioteca y miraba a todos. Al sentir mi mirada me miró fijamente, de nuevo.  Yo sonreí  con timidez  y cuando me retiré me siguió mirando hasta que la distancia nos separó por completo.

A continuación algunos poemas de mi libro:

ESGRIMA LUMINOSA
Poesía


Era un lobo con sed y esa exploración 

me convirtió en un Minotauro.

Loco con ese amor dorado, el fuego hacía

su danza que convulsionaba y en el medio

de ese lenguaje febril, me cubrí justamente

 cuando mi cuerpo estaba con ella y en ese

 vórtice, mis sentidos, como consecuencia

de aquellas caricias y lamidas por las

mismas lenguas doradas que nos iluminaban

 flameantes del fuego. 

Cuya metodología cuántica, sutil y pura, me

permitió entender que en realidad el todo

en sí, lo que me rodeaba no era más que

abusiones y este paisaje sexual me dejó el

sabor a mar de ella.

Recuerdo su fragilidad, su delicadeza

pindárica, aguerrida, libre, con la filarmonía

de sus labios y mis besos.

En este trámite, esta experiencia de cuanto

era capaz… y esas gotitas tremendas que

recorrían de sudor por mi cuello eran

 doblemente humectadas con su lengua.

Sus pechos brillaban con un broncíneo

tono, como una parte del infierno se hubiera

desplegado sobre ella, era como una

montaña de deseos y además era sumisa

 y suculenta, y blanda, y suave, y acuosa, todo

 ello con esa cabellera enramada, enrulada

de esencias místicas que brotaban desde

 lomas intimo de ella.

De todas las formas delataban el alma

que la gobernaba y que sería capaz de

volver loco a cualquier hombre.

La contorción que hacía con sus

caderas, cada vez que la penetraba me

removía como si ella intentara estrujarme

 con una sed infinita, la sed que tenía una

hembra excitada, madura, matemáticamente

 experimentada, lumbrera de mi destino

y con toda la fuerza de esta historia su amor

 me había iluminado.  
.



La   morada

Tus ojos son en mis ojos.

Mundo de un raudo deseo.

Arcilla  fina de mi juicio mordiente.

Arcilla trigueña.

Me dejaste sorber.

Un soplo de nieve derretida.

Que atolondra mi carne.

La fuga siempre desflora la primavera.

El encuentro arde el incendio.

De nuestros frutos atados.

Nuestra sombra una morada.
 
Evidente de encausar cosechas.

Entonces esto es insigne.

La morada de una noche eterna.



NUMEN             (para mi padre)


Solo

Sobre el pasto fatigado

El corazón de los frutos

Solas las piedras desnudas

El campo esta colmado

Por pliegues de dulzura

Cabelleras de un cielo transparente

 Vientos rodantes que abre la ventana alborada

Al cielo robador de canciones

Y nieve

Y arrollo

De fiebres confusas en las risas del alba

Siendo difícil como la noche

Acá cercano al cambio de piel

El amor como el amor hace reir con las lagrimas

El amor como el amor

Hace nacer

Los muros sus imágenes en aullidos cuelgan

La respuesta en abrir la puerta

Cuan sembrada a sus frentes a nuestras frentes

Como un diluvio detenido al alza de los capullos

Jugueteando sonidos

Soy un bajel espacial

De luces hacia a dentro

En el que en la proa empuña un puñal

Soy el bate

EL que en la popa

Se inflaman los márgenes contradictoriamente

La dulzura del corazón Deja abrazarse

 Negro por unas manos donde un infierno sonríe

El llanto del rio de mi corazón

Sinfonías de silencios que sólo creen en la soledad

Y recuperando en mi memoria

Hogueras de enjambre

El sudor alado de la noche

Estoy fuera de masa

Letanía gritada

Al duro deseo de durar

De pensada rada

Lucífera sin lugar

 El exilio me hacia navegar a profundidades

Alga móvil a un  remolino

Constelado

El exilio ha calzado la estancia

Piedra de furor gramatical

En la vértice de mi ser

A desmesurada esgrima de palmeras

Venteada de vientos

sempiternos

Las formas de Mayo

Que llevo inconsciente

De confluencias

Pero cuando llorando caigo

De horror la escarcha del horizonte

Una sombra pletórica

De alaridos

Horizontes cuyos capullos un perfume corona

Como escudo de armas

En la oscuridad de nuestras frentes

 Marcando cantos

Las lluvias en sus técnicas arcaicas

En su nacimiento

Epifanio de un encuentro perpetuo

Y el crepúsculo sonríe en una fogata brillante

 Y me han instruido las tinieblas

Que cuidan la oscuridad con argucia lustre

Y luz y Luz máxima

Y luz descendida

En piélagos rebeldes

Estancia que desgasta su misma musculatura

Mismas tinieblas que alimentan crestas

Brillantes heridas atadas a la gloria

¡Oh Dios mío!

Ahondar el barro, rodado por el tiempo

Por tregua

Por luz

¡Oh Dios mío!

Oh unidad de los universos…

Ayúdame porque el viento llueve

Llueve el mirar

La razón ahondar el barro

Rodado por el tiempo por tregua

Por luz

una soledad segura

pone el trance seguro

De confluencias desconocidas al amor.




domingo, 14 de septiembre de 2014

LOS SUICIDAS

Yukio Mishima (1925-1970). Se suicidó el 25 de noviembre de 1970, después de llevarle a su editor La corrupción de un ángel, el último libro de su tetralogía llamada El mar de la fertilidad. Se le atribuye un suicido ecuánime, causado por el desencanto ante la sociedad moderna y por el deseo de concluir su vida sin crímenes ni deshonras (seppuku). Fue un gran crítico del Japón de la posguerra. 

10 Escritores Que Se Suicidaron 

Jerzy Kosinski (1933 -1991). De origen polaco, emigró a Estados Unidos con menos de 25 años. Sus obras más reconocidas son El pájaro pintado y Desde el jardín. Judío de nacimiento, sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, tras cambiarse de nombre y convertirse al catolicismo. 

En una entrevista en 1979 aseguró no tener tendencias suicidas, pero sí el deseo de conservar esa posibilidad si alguna enfermedad terminal lo afectaba. En 1991 ingirió una dosis mortal de barbitúricos e introdujo su cabeza en una bolsa. Antes, dejó una nota: "Me he ido a dormir por un rato mayor de lo habitual. Llamad Eternidad a ese rato". 

10 Escritores Que Se Suicidaron 

Hunter S. Thompson (1937 - 2005). Periodista y escritor estadounidense, cuya novela más destacada es Pánico y locura en Las Vegas, adaptada cinematográficamente en 1998. Su aporte como periodista es incalculable: promovió una menera de redactar que eliminara las distinciones entre sujeto y objeto y ficción y no-ficción, conocido como Gonzo. 

Acabó con sus días el 20 de febrero de 2005 al dispararse en la cabeza. Un papel que ha sido tomado como una nota de suicidio expresa: "No más juegos. No más bombas. No más caminatas. No más diversión. No más nado. 67. Eso es 17 más que 50. 17 más de lo que necesitaba o quería. Aburrido... Esto no dolerá". 



Sylvia Plath (1932-1963). Reconocida especialmente como poetisa, encabezó junto a Anne Sexton la corriente de poesía confesional estadounidense. El Coloso, Ariel y Cruzando el agua son tres de sus obras poéticas más conocidas. Se casó con el escritor Ted Hughes, con quien no pudo hacer un buen matrimonio. 

Tuvieron dos hijos y se separaron. Al año, Plath se suicidó al inhalar gas doméstico. Estudios recientes señalan que padecía trastorno bipolar, hecho al que se pueden atribuir sus recurrentes depresiones. De hecho, su hijo Nicholas Hughes también se suicidó en marzo de 2009, tras haber llevado una vida solitaria y ser diagnosticado maníaco-depresivo. 


10 Escritores Que Se Suicidaron 


Anne Sexton (1928 - 1974). Escribió con miras a ofrecer una visión íntima de la tristeza y de la condición femenina. Trató temas como el aborto, la menstruación y la drogadicción. A sus 26 años se le diagnosticó depresión postparto e intentó suicidarse. Se recuperó y adquirió reconocimiento como poetisa. En 1974 se suicidó al inhalar gas doméstico, tal como lo había hecho su amiga Sylvia Plath. 
10 Escritores Que Se Suicidaron 


Virginia Woolf (1882 - 1941). Fue una célebre escritora inglesa, especialmente importante en el círculo literario de su país durante el periodo entreguerras. Su obra se caracteriza por el empleo del monólogo interior y por la obsesión con el paso del tiempo. 

Algunas de sus obras destacadas son La señora Dalloway, Orlando y Fin de viaje. Se suicidó el 28 de marzo de 1941 al arrojarse al río Ouse vestida con un abrigo lleno de piedras. Había sufrido depresiones durante toda su vida. Se cree que padeció trastorno bipolar. 


10 Escritores Que Se Suicidaron 

Ernest Hemingway (1899 - 1961). Premio Nobel de Literatura en 1954, se le reconoce porque tenía una fabulosa capacidad narrativa. Algunas de sus obras más destacadas son Por quien doblan las campanas, Adiós a las armas y El viejo y el mar. Terminó con su vida en julio de 1961, tras dispararse con una escopeta. Al parecer, entonces se encontraba lleno de melancolía y nostalgia por los años que no volverían. 

10 Escritores Que Se Suicidaron 


Manuel Acuña (1849-1873). Exponente del romanticismo mexicano, una de sus obras más destacadas es "Nocturno a Rosario", poema en que exalta el desamor que una joven le hace sentir. Se suicidó a los 24 años, al ingerir cianuro en su habitación de la Universidad. 

10 Escritores Que Se Suicidaron 


John Berryman (1914 - 1972). Se le considera uno de los poetas estadounidenses de más importancia durante el siglo XX. Su ópera prima, titulada Poemas fue publicada al final de la Segunda Guerra Mundial. Cuando tenía diez años, fue el primero en encontrar el cuerpo de su padre, quien se había suicidado, y él mismo acabó con su vida cincuenta años después, al tirarse de un puente. 

10 Escritores Que Se Suicidaron 

Karin Boye (1900 - 1941). Poetisa y novelista sueca. Algunos de sus escritos más reconocidos son "Por supuesto que duele" y "En movimiento". En 1931 fundó una revista literaria que dio espacio al surrealismo sueco y al poema de T. S. Eliot, ganador del Premio Nobel, Tierra Baldía. 


10 Escritores Que Se Suicidaron